El deporte colombiano afrontará un año decisivo en 2026, con una agenda que combina escenarios olímpicos, eventos juveniles y competencias paralímpicas que marcarán el camino hacia futuras citas mundiales. El calendario comenzará en Europa, donde el país tendrá representación en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina, programados del 6 al 22 de febrero, una vitrina global que reunirá a miles de atletas de distintas naciones.
La presencia colombiana en estas justas refleja el crecimiento paulatino de disciplinas poco tradicionales para el país, como el esquí de fondo, modalidad en la que competirá Fredrik Fodstad.
Tras el capítulo invernal, la atención se trasladará a la nueva generación de deportistas. Los Juegos Suramericanos de la Juventud, previstos entre el 12 y el 25 de abril en Panamá, servirán como primera gran prueba internacional para atletas menores de 19 años que buscan abrirse paso en el alto rendimiento.
Uno de los momentos más relevantes del año llegará a mitad de temporada, cuando Colombia sea anfitriona de los II Juegos Parasuramericanos en Valledupar y Codazzi. El evento, considerado el inicio del ciclo paralímpico hacia Los Ángeles 2028, reunirá a más de mil para atletas de 12 países y entregará 485 medallas de oro en 13 disciplinas. Además, el Gobierno nacional ha destinado recursos que superan los 19.200 millones de pesos para garantizar su organización.
La recta final del año también estará enfocada en el proceso olímpico. Diversos torneos regionales continuarán consolidando a los deportistas colombianos en la escena internacional, mientras que las competencias juveniles cerrarán la temporada, reforzando la apuesta por el relevo generacional.
Con este panorama, 2026 se perfila como un periodo estratégico para el deporte nacional: no solo pondrá a prueba el nivel competitivo del país, sino que también medirá su capacidad organizativa y el impacto de la inversión pública en la formación de atletas.
Foto: Mindeporte
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