Algo curioso está pasando en los medios deportivos. En Colombia y particularmente en las radios y canales de televisión, el periodismo deportivo parece haberse convertido en un oficio opcional. Ya no es necesario estudiar comunicación, aprender a investigar, a preguntar o a contrastar información. Hoy basta con haber jugado fútbol.

Así, sin mayores trámites, muchos pasan del camerino al micrófono. Y lo hacen con una facilidad que seguramente haría sonrojar a cualquier facultad de periodismo del país.

El argumento siempre es el mismo: “es que ellos saben de fútbol”. Y claro que saben. Nadie discute lo que hicieron en la cancha. Lo que resulta discutible es la idea de que jugar fútbol convierte automáticamente a alguien en periodista deportivo.

Porque si ese fuera el criterio, entonces los cirujanos deberían ser operados por pacientes que ya pasaron por el quirófano.

Mientras tanto, los periodistas los de verdad, los que estudiaron, los que aprendieron el oficio, los que han pasado años recorriendo estadios, entrevistando protagonistas y construyendo credibilidad parecen haberse quedado en la banca. Observando cómo los espacios en radio y televisión se reparten cada vez más entre exjugadores que, en muchos casos, confunden análisis con anécdotas de camerino.

Y lo más curioso es que esta tendencia ocurre justo cuando el periodismo deportivo atraviesa uno de sus momentos más difíciles. Emisoras en AM que desaparecen, programas deportivos que se cancelan y periodistas que se quedan sin micrófono.

Pero los espacios no desaparecen del todo. Simplemente cambian de dueño.

Hoy abundan los paneles donde todos jugaron, todos opinan y nadie pregunta. Programas donde el debate se parece más a una charla de vestuario que a un ejercicio periodístico. Mucha experiencia futbolística, sí, pero muy poca rigurosidad informativa.

Que los exjugadores participen en los medios no es el problema. De hecho, pueden aportar muchísimo. El problema aparece cuando los medios deciden que ya no necesitan periodistas para hacer periodismo deportivo.

Porque una cosa es haber jugado fútbol.

Y otra muy distinta es saber contarlo.

Pero en la radio y la televisión de hoy, parece que esa diferencia ya no importa demasiado. Mientras los micrófonos se llenan de voces del pasado futbolero, el periodismo ese que investiga, cuestiona y contextualiza mira el partido desde afuera.

Como quien dice, también lo mandaron a la banca.

Por: Mauricio Echeverri Echeverri. Socio Acord Quindío

Foto: Generanda con Inteligencia Artificial