Un hincha del Deportes Quindío, de esos que cuando van al supermercado dejan de echar un atado de panela y dos libras de arroz en la canasta para poder guardar lo suficiente y comprar la entrada del próximo partido de su amado equipo, me preguntó: “¿Este año ascendemos?”.

La respuesta fue clara, sin titubeos: por lo menos existe el deseo desde la parte administrativa. Pero son muchas las cosas que deben conjugarse para lograrlo: una muy buena campaña, un equipo compacto, suerte para evitar lesionados o sancionados, que la curva de rendimiento alcance su punto más alto justo en las instancias definitivas y que la afición acompañe y aliente. Además, que, de los otros siete equipos interesados en volver a la Primera División, por lo menos cinco no logren reunir todas estas condiciones y se queden en la B.

Y es que este año, a los equipos que alguna vez estuvieron en la A y hoy juegan en la B —muchos por malas decisiones administrativas—, a todos les dio por ascender. Basta con mirar el tablero de posiciones tras la novena jornada: es la primera vez en mucho tiempo que se les ve a todos ahí arriba, peleando los primeros lugares y tratando de no quedarse en el camino.

En las ruedas de prensa todos hablan del mismo objetivo: ascender. Muchos incluso ya tienen en la mira la reclasificación como meta para el final de la temporada.

El Internacional de Palmira (Cortuluá) es líder con 20 puntos, seguido muy de cerca por el Deportes Quindío, el de toda la vida, representando nuestra tierra, también con 20 unidades. Tercero aparece Real Cartagena, que se reforzó con Jarlan Barrera y Fredy Montero, con 18 puntos. Cuarto está Unión Magdalena, fundado en 1953, con 17. Quinto Envigado con 16. Sexto Atlético Huila (o Independiente Yumbo) con 14. Séptimo Bogotá FC con 12. Y octavo otro equipo que viene de la A y hoy está en la B: Patriotas, con 10 puntos.

Se ven escenarios poco habituales. El nuestro, por ejemplo: el año pasado ni siquiera clasificó a los cuadrangulares; este año no sale de los dos primeros lugares.

Va a estar muy reñido. Los equipos ya saben que las utilidades que entrega la DIMAYOR deberán repartirse de manera diferente, y creo que eso es lo más justo. Mientras Atlético Nacional puede pagarle a David Ospina cerca de mil millones de pesos mensuales o a Alfredo Morelos alrededor de 800 millones, hay equipos en la B que, recibiendo prácticamente los mismos recursos institucionales, deben pagar incluso, apenas, un salario mínimo a algunos de sus jugadores.

La diferencia es abismal. En la A hay clubes que gastan en nómina entre 8 y 9 mil millones de pesos al mes, mientras que en la B hay equipos que apenas alcanzan 200 millones mensuales.

Muchos estaban demasiado cómodos en ese esquema, pero ahora la presión llega por ambos lados: desde abajo, con los equipos de Primera C solicitando cupos en la B; y desde arriba, con los clubes de Primera A exigiendo que la inversión de los recursos que entrega la DIMAYOR por distintos conceptos se distribuya de una manera muy diferente a la actual.

Miro la tabla de posiciones y pienso: con razón los primeros puestos están llenos de equipos históricos. Este año la consigna parece clara: ascender o ascender, porque de lo contrario comenzarán a perder mucho dinero.

Por: Luis Fernando Patiño Franco. Socio Acord Quindío

Foto: Jerson Marín. Socio Acord Quindío