La enfermedad del centrocampista de la Selección Colombia James Rodríguez ha dejado al descubierto una serie de hechos que bien podrían configurar una situación de enorme irresponsabilidad por parte de los diferentes actores que están en el entorno del representativo nacional:
Primero, el jugador que a sabiendas que no se encontraba bien, no lo comunicó al entrenador para que no lo considerara en la formación para los compromisos amistosos de la última fecha FIFA.
En segundo lugar, el mismo adiestrador, quien no estuvo al tanto de la situación de su jugador, inclusive desatendiendo todas las recomendaciones de los críticos, quienes insistentemente vienen señalando la inconveniencia de convocar a un elemento que no se halla en forma para la competencia de alto rendimiento, pues, prácticamente no ha jugado en los cinco meses anteriores.
El cuerpo médico de la selección tiene el deber de conocer a cabalidad el estado físico de cada uno de sus integrantes, antes, durante y al final de los distintos compromisos.
Y después, los dirigentes de la Federación Colombiana de Fútbol, personajes que han sido denunciados por algunos sectores muy serios de la crítica de empujar este movimiento del seleccionado pensando solamente en su beneficio económico, pero el suyo, el de los sempiternos directivos de la jerarca nacional, quienes tienen pendientes serios reparos en el manejo de las entradas para los partidos de eliminatorias. Hay algunos respetables periodistas que aseguran que en el combinado tienen que jugar los que señala el presidente de la Federación.
Todas estas denuncias que salen a la luz pública una vez más, ahora con el incidente de James Rodríguez, luego de las tristes salidas en los partidos amistosos frente a Croacia y Francia, empiezan a tener cuerpo y a exigir investigaciones muy serias.
Desde el punto de vista futbolístico, creo que efectivamente James Rodríguez ha sido un talentosísimo jugador que nos ha dado grandes satisfacciones actuando para el equipo colombiano, pero sin decirnos mentiras, debemos concluir que su trayectoria, después de su salida del Real Madrid, ha sido una suma de frustraciones, con innumerables problemas físicos y demás, que no le han permitido rendir a su altura. Todo agravado por la falta de ritmo futbolístico en la actualidad, poniendo serios interrogantes a su futuro inmediato.
El Campeonato Mundial es un compromiso que exige lo mejor a cada uno de los países clasificados y por eso los dirigentes colombianos y el señor entrenador Lorenzo, deben hacer la preparación final con gran seriedad, pensando únicamente en el nombre del país y lo poco que hemos logrado en la reciente trayectoria del fútbol colombiano. No podemos llegar a este Mundial a presentar un papelón porque existen de por medio intereses despreciables que obliguen a un técnico a utilizar jugadores que no estén en su nivel óptimo.
Por: James Padilla Mottoa. Socio Acord Quindío
Fotos: Federación Colombiana de Fútbol
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