José Tomás Nieto Ocampo nació el 17 de octubre de 2001. Aunque no es oriundo del departamento del Quindío, ha demostrado tener un profundo sentido de pertenencia por esta región y una perseverancia excepcional en su amado atletismo.


Realizó su bachillerato en Ibagué, ciudad donde el enfoque del atletismo estaba más orientado hacia el salto con garrocha femenino. Al notar que en la liga de atletismo del Tolima no contaba con el acompañamiento, las garrochas ni los implementos necesarios para una adecuada preparación, tomó una decisión que marcaría su futuro: viajar, junto a su padre, a Armenia.

Allí se contactó con el entrenador Jorge Enrique Beltrán, a quien solicitó la oportunidad de entrenar y representar al Quindío. Su compromiso fue absoluto, a pesar de las dificultades: debía continuar sus estudios en Ibagué y viajar cada viernes en la tarde a Armenia para entrenar viernes en la noche, sábado durante todo el día y domingo en la mañana, regresando esa misma tarde.


Durante meses, técnico, padre y atleta sacrificaron fines de semana enteros en función de un objetivo común. Fue un proceso de disciplina, repetición, corrección constante y aprendizaje, donde quedó claro que el éxito en el deporte exige entrega total.

Cuando Tomás llegó a manos de su entrenador, su marca era de 3,20 metros. Hoy alcanza los 5,54 metros, estableciendo una nueva marca nacional que lo posiciona como el mejor garrochista colombiano en la actualidad. Su progreso ha sido el resultado de la constancia, la concentración y el compromiso compartido entre atleta, entrenador y familia.


Su ascenso fue vertiginoso: superó rápidamente la barrera de los 4 metros y se consolidó como récord juvenil sub-20 al alcanzar los 5,05 metros. En uno de estos torneos, su destacada actuación le abrió las puertas a una beca en Estados Unidos, donde perfeccionó su técnica con mejores recursos y sistemas de entrenamiento.

A su regreso, continuó representando al Quindío en diferentes competencias nacionales, destacándose especialmente en los Juegos Nacionales 2023, donde obtuvo la medalla de oro.


El estadio de la Universidad de Texas Tech fue escenario de su histórico salto de 5,54 metros, superando su propia marca anterior de 5,52 lograda en 2025. Este registro lo acerca a referentes sudamericanos como Thiago Braz da Silva, cuyo récord se sitúa en 6,03 metros, y lo proyecta hacia la marca mínima de 5,82 metros que otorga clasificación directa a los Juegos Olímpicos.

De aquel joven que llegó junto a su padre, lleno de ilusiones, queda la esencia, pero no los límites. Hoy, Tomás Nieto Ocampo se encuentra entre los mejores de Sudamérica. Bajo la guía de Jorge Beltrán, pasó de entrenar con implementos precarios a protagonizar un salto histórico para Colombia, demostrando que la perseverancia, cuando es auténtica, siempre encuentra su recompensa.

Por: Luis Fernando Patiño Franco. Socio Acord Quindío

Fotos: Running Colombia /  IG: Javelinasports (Texas A&M University-Kingsville)