La tarde del debut dejó más dudas que certezas para la Selección Colombia Sub-17. En un partido cerrado, de pocas emociones y escasa creatividad ofensiva, el combinado nacional igualó sin goles ante su similar de Selección de Ecuador Sub-17, en un arranque que quedó en deuda para quienes esperaban una propuesta más ambiciosa.

Desde el pitazo inicial, Colombia intentó adueñarse del balón, pero su dominio fue más territorial que efectivo. La posesión no se tradujo en peligro real, y las aproximaciones al arco rival fueron tímidas, sin profundidad ni claridad en el último cuarto de cancha. Ecuador, por su parte, se mostró ordenado, replegado y cómodo en su planteamiento, apostando a resistir y aprovechar algún contragolpe.

El punto de quiebre parecía llegar al minuto 55, cuando el conjunto ecuatoriano se quedó con un hombre menos tras la expulsión de uno de sus jugadores. Con superioridad numérica y más de media hora por delante, el escenario se presentaba ideal para que la Tricolor inclinara la balanza. Sin embargo, ocurrió lo contrario: Colombia no supo cómo romper el cerrojo defensivo y cayó en la imprecisión, la ansiedad y la falta de ideas.

El paso de los minutos evidenció una preocupante ausencia de variantes ofensivas. Centros sin destinatario, remates lejanos sin dirección y escasa movilidad en ataque marcaron un encuentro que terminó diluyéndose sin grandes emociones. El 0-0 final reflejó fielmente lo visto en el terreno de juego: un partido sin opciones claras ni jugadas ofensivas contundentes por parte del equipo colombiano.

Ahora, el calendario no da tregua. Este martes, la Selección de Chile Sub-17 será el nuevo rival, en un duelo clave para las aspiraciones del conjunto cafetero. Será la oportunidad de corregir errores, encontrar mayor claridad en ataque y, sobre todo, sumar de a tres para no comprometer su camino en el torneo.

La Tricolor está obligada a reaccionar. El margen de error es corto, y el fútbol, hasta ahora, ha sido insuficiente.


Foto: Federación Colombiana de Fútbol